Los 46 puertos de interés general del Estado movieron 380.154.713 toneladas durante los ocho primeros meses del año, lo que supone un crecimiento del 5,5% respecto al mismo período de 2021. Profundizando en este análisis, 20 de las 28 autoridades portuarias experimentaron incrementos, destacando el tráfico de pasajeros con un 112,9% para un total de 21,9 millones de personas.
Por la forma de presentación de las mercancías, los graneles líquidos, los graneles sólidos y la mercancía general experimentaron incrementos, rodando en el caso de los graneles el 10%. Unos datos que compensan la caída de la mercancía general en contenedores (-2,7%) con un acumulado de 129,4 millones de toneladas.
De igual modo destaca el crecimiento de los sólidos (10,6%) con 61,6 millones de toneladas, favorecidos por el movimiento de carbón y coque de petróleo (57,2%) con 11,5 millones de toneladas, y los cereales y sus harinas (31,7%) con 9 millones de toneladas.
Por otro lado, los graneles líquidos registraron 122,8 millones de toneladas (9,6%), favorecidos principalmente por el movimiento de gas natural (56,3%) que superó los 14,9 millones de toneladas, o el petróleo crudo (15,6%), que alcanzó los 43,7 millones de toneladas.
La mercancía general superó los 185,9 millones de toneladas (0,7%), motivada principalmente por la mercancía general convencional, con más de 4,9 millones de toneladas (9,6%), donde destacó el movimiento de las taras de equipamiento ro-ro (21,7%), las maderas y corcho (17,4% por ciento) y otros minerales y residuos metálicos (15 %).
El tráfico ro-ro de carga rodante que se transporta en los buques, bien sea vehículos, camiones o trailers cargados de contenedores, creció un 11,5% con un total de más de 47,8 millones de toneladas. Los contenedores, contabilizados en TEUs (contenedores de 20 pies), rozaron los 11,8 millones, de los cuales, 6,1 millones fueron en tránsito, 4,3 millones de import/export, y 1,4 millones de entradas-salidas nacionales.
Existen 10 desafíos que se deben tener en cuenta para minimizar estas posibles interrupciones en la cadena de suministro durante este año: contexto geopolítico, inestabilidad económica, IA y tecnologías emergentes, cambio en las prioridades de los directores financieros, fenómenos meteorológicos extremos, ESG, cambios en las compras, ciberataques, integridad y calidad de los datos, y brechas de talento.
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