En 2021 el tráfico de aeronaves experimentó un crecimiento del 37,5%, hasta alcanzar los 1,53 millones, mientras que el número de pasajeros y el volumen de carga transportados registraron aumentos del 57,7% y 26,7%, respectivamente, según los datos aportados por el Observatorio Sectorial DBK de Informa.
Todo ello, hizo que la actividad del sector de prestación de servicios aeroportuarios para terceros generase unos ingresos de 650 millones de euros, recuperándose aproximadamente la tercera parte del negocio perdido en 2020 a raíz de la pandemia.
El segmento de handling de rampa concentró el 67% del valor total del mercado, situándose en 435 millones de euros, un 38% más que en el ejercicio anterior. Por su parte, la prestación de otros servicios aportó unos ingresos de 215 millones de euros, habiendo aumentado un 34%.
Tal y como han explicado desde el Observatorio, el negocio seguirá creciendo gracias a la recuperación del transporte aéreo. No obstante, el deterioro de la situación económica, nacional e internacional, la incertidumbre derivada del conflicto bélico en Ucrania y el incremento de los costes y los precios limitarán el aumento del volumen de negocio sectorial.
Así pues, para el cierre de 2022 se estima un ascenso de la facturación a terceros de las empresas del sector cercano al 35% que, no obstante, no será suficiente para alcanzar todavía el nivel prepandemia.
El sector presenta un alto grado de concentración de la oferta, reuniendo las cinco primeras compañías las dos terceras partes del valor de mercado de 2021, aproximándose al 85% en el caso de los diez primeros operadores.
La estructura del sector se verá alterada por la adjudicación de las nuevas licencias de handling de rampa, que AENA tiene en marcha actualmente para la prestación del servicio en sus 43 aeropuertos durante los próximos siete años. Previsiblemente el proceso finalizará en los primeros meses de 2023.
Existen 10 desafíos que se deben tener en cuenta para minimizar estas posibles interrupciones en la cadena de suministro durante este año: contexto geopolítico, inestabilidad económica, IA y tecnologías emergentes, cambio en las prioridades de los directores financieros, fenómenos meteorológicos extremos, ESG, cambios en las compras, ciberataques, integridad y calidad de los datos, y brechas de talento.
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