La Comisión Europea ha aprobado, con arreglo a las normas de la UE sobre ayudas estatales, un régimen de ayudas español por valor de 60 millones de euros para fomentar que el transporte de mercancías abandone la carretera en favor del transporte marítimo. El régimen se financiará con cargo al Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (MRR), tras la evaluación positiva por parte de la Comisión del Plan de Recuperación y Resiliencia español y su adopción por el Consejo.
El régimen de ayudas, que estará vigente hasta el 30 de junio de 2026, tiene por objeto promover el transporte marítimo, que es un modo de transporte más ecológico que el viario, y el uso de los buques más respetuosos con el medio ambiente. La ayuda ofrecida por este régimen consistirá en subvenciones directas a todos los transportistas por carretera interesados establecidos en la UE para recompensarlos por la reducción de los costes externos (contaminación atmosférica, contaminación acústica, congestión del tráfico y accidentes) derivada del uso del transporte marítimo en lugar del transporte por carretera.
La Comisión evaluó la medida con arreglo a las normas de la UE en materia de ayudas estatales, en particular el artículo 93 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea, relativo a la coordinación del transporte. La Comisión consideró que la medida: beneficiará tanto al medio ambiente como a la movilidad, contribuirá a la coordinación del transporte y facilitará el paso del transporte de mercancías por carretera al marítimo en consonancia con los objetivos del Plan de Recuperación y Resiliencia de la Estrategia de Movilidad Sostenible e Inteligente de la UE y del Pacto Verde Europeo.
La Comisión consideró que el régimen es necesario y proporcionado para fomentar el uso del transporte marítimo. Además, concluyó que la ayuda será proporcionada y no tendrá efectos negativos indebidos sobre la competencia y el comercio en la UE. Sobre esta base, ha aprobado el régimen en virtud de las normas de la UE en materia de ayudas estatales.
Existen 10 desafíos que se deben tener en cuenta para minimizar estas posibles interrupciones en la cadena de suministro durante este año: contexto geopolítico, inestabilidad económica, IA y tecnologías emergentes, cambio en las prioridades de los directores financieros, fenómenos meteorológicos extremos, ESG, cambios en las compras, ciberataques, integridad y calidad de los datos, y brechas de talento.
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