La nueva subestación eléctrica del Puerto de Valencia que permitirá interconectar la red de las instalaciones de la Autoridad Portuaria de València (APV) con la red de distribución de alta tensión de 132 kv ha dado un paso más con la publicación del pliego para la contratación de la dirección de obra. Esta subestación es una muestra más del compromiso de Valenciaport con su objetivo de 2030, cero emisiones, y un avance en el proyecto de electrificación de los muelles del Puerto de València para conectar a la electricidad de tierra los motores de los barcos mientras están atracados en las instalaciones portuarias.
Esta subestación, que está prevista que pueda estar operativa a partir de 2022, dará servicios a los distintos muelles del Puerto de València, a la futura terminal norte de contenedores y la terminal pública de pasajeros. Esta actuación se enmarca en el firme compromiso de 2030, cero emisiones de la APV que se adelantará dos décadas a los objetivos de descarbonización y de reducción de gases de efectos invernadero que España, Europa y los organismos internacionales han proyectado para 2050. En esta línea, Valenciaport está trabajando en otros proyectos como la instalación de plantas fotovoltaicas o de energía eólica, el uso de hidrógeno verde o el abastecimiento de GNL, entre otros.
La nueva subestación
El proyecto de subestación eléctrica contempla la instalación –en dos etapas– de dos transformadores de una potencia aparente en total de 60 Mega Voltamperios (30 MVA cada uno), que permitirán reducir la tensión recibida a 132 kV (132.000 voltios, o 132 Kilo Voltios) hasta los 20 kV (20.000 voltios, o 20 Kilo Voltios), como paso previo para hacer llegar esta tensión a los diferentes puntos de las instalaciones de la APV; entre ellos, los muelles de las terminales para facilitar la conexión de los buques a la red.
Existen 10 desafíos que se deben tener en cuenta para minimizar estas posibles interrupciones en la cadena de suministro durante este año: contexto geopolítico, inestabilidad económica, IA y tecnologías emergentes, cambio en las prioridades de los directores financieros, fenómenos meteorológicos extremos, ESG, cambios en las compras, ciberataques, integridad y calidad de los datos, y brechas de talento.
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