La evolución vertiginosa que ha tenido nuestro sector y el desarrollo de infraestructuras públicas relacionadas con la logística en los últimos 25 años, han dado un gran impulso para posicionar a España como uno de los destinos emergentes preferidos en Europa para la implantación de actividad logística.
Durante los últimos 25 años, el mercado inmologístico en la Península Ibérica ha evolucionado no solo a nivel cuantitativo, creciendo de manera exponencial, sobre todo, en la última década por el boom del comercio electrónico, sino que también ha vivido una evolución cualitativa de los criterios deseables en los proyectos que buscan los clientes.
La tecnología ha supuesto un avance fundamental para la productividad, los precios, la fiabilidad del servicio y la extensión del transporte urgente, hasta el punto de que un consumidor recibe una compra online, trivial o importante, en 24 horas, virtualmente ‘gratis’ porque el precio de la compra incluye la entrega a domicilio.
Se prevé que el 75 % de las grandes empresas habrán adoptado alguna forma de robotización inteligente para la intralogística en sus operaciones de almacén en 2026. Porcentajes similares tienen previsto invertir en soluciones de picking robotizado en los próximos dos años y/o AMR, entre otros.
Aunque en estos momentos volvemos a vivir momentos convulsos e inciertos como la crisis energética, lo cierto es que son en estos escenarios en los que el sector debe tomarlos como una oportunidad para impulsar la aceleración del desarrollo tan esperado de energías más sostenibles y eficientes.